Estás navegando por los archivos mensuales para agosto 2009.

Muy buenas a todos. Este blog se inicia como punto de inflexión o puerta de entrada en una nueva etapa vital y creativa. Atrás quedan el blog anterior de mobemento films, creado a raiz de mi primer paso en el mundo del cine: El cortometraje “(hogar)” .

Partiendo del hogar

Partiendo del hogar

En otoño del 2007 es cuando tuve el corto listo para enseñarlo en mi círculo de amigos y familiares, público que se fue ampliando con el paso del tiempo hasta llegar a Lolita Peliculitas, la empresa que está distribuyendo el corto por todo festival patrio viviente desde febrero de este año. El balance hasta el momento es que ha sido presentado en 102 festivales y seleccionado para tres: El Festival de Cine Solidario de Guadalajara, en el FOC CINEMA’08 y en la Muestra de Cine de Lavapiés (no es festival, es decir, no hay ganadores). Estoy muy contento de que se hayan fijado en mi, aunque me hace especial ilusión el de Guadalajara.

El (hogar)

El (hogar)

La sensación es la de tener a un hijo de gira por España y que de vez en cuando te llama para decirte que tal le van las cosas. Creo que merece la pena aunque no te lo cojan en ningún festival. Es una satisfacción enorme saber que he hecho por el proyecto todo lo que podía hacer, un compromiso total por mi parte tanto con la historia que quería transmitiros como con el equipo de rodaje y todas las personas que han influido y participado en (hogar).

De las repercusiones más emocionantes que ha tenido el corto han sido dos reseñas escritas en dejaboo. La primera la firmaba mi amigo Antonalva y decía así:

La visita al hogar

Qué nos queda cuando nos quedamos sin nada? ¿Qué conservamos cuando nos despojan de lo que fue nuestro? A esas preguntas parece buscar respuesta Iván Alonso-Solas en su cortometraje “(Hogar)” (2007). Es todo un desafío condensar en menos de diez minutos todo un mundo de sensaciones y emociones, sin palabras, con puras imágenes que tratan de sondear el rostro de la protagonista única, en aparente paz consigo misma mientras transita los recovecos de su hogar ¿o es su alma? – aunque por dentro palpita un volcán ¿o está tan entumecida por el dolor que ya no siente nada?

El cortometraje, lo miso que el relato corto o el cuento, tienen unas claves exigentes y difíciles: se busca deslumbrar o sorprender con una idea, una ocurrencia, una vuelta de tuerca, se trabaja con la pincelada sugerida, apenas apuntada que el lector o espectador deberá completar por sí mismo, dejando el relato a veces más abierto que una novela o largometraje. Con esas herramientas trabaja Iván Alonso-Solas: la sugerencia, lo evocativo, la incertidumbre, el enigma, lo opaco hasta llegar al retruécano final que cierra y completa las piezas del rompecabezas. A diferencia de la historia que se nos ofrece – que nos lleva de lo diurno a lo nocturno – el espectador camina en sentido inverso: pasa del ir a ciegas inicial a la iluminación final.

Al sol

Al sol

 

Las imágenes – en un contrastado y tenaz blanco y negro – se suceden: las llaves, el reloj, la cocina, la comida, la lectura, la siesta… Pero al mismo tiempo van surgiendo sutiles pistas sobre la historia soterrada que pugna por salir a la superficie: unas lágrimas de agua que todo lo anegan, unos olores que parece censurar y un olor que la transportan hacia el dolor, esos relojes, ese vacío… Y como eje central ese baño, esa soledad, ese silencio. Un cuerpo inerte y enlutado sobre un lecho blanco: cuando se ha perdido la guerra no quedan batallas por ganar.

El cortometraje se cierra con una sucesión de planos magistral. Un sutil movimiento de cámara, un fundido, se hace la luz y comprendemos la magnitud del naufragio. Y quizás la perfección de esa planificación resume también lo mejor de la propuesta: las imágenes son ricas, ágiles, narrativas y nos hacen avanzar hacia el desenlace, hay un excelente dominio técnico del cómo se quiere abordar y mostrar la historia. Pero tras ese acabado exigente, a mi me falta la emoción, disfruto con el cómo, pero echo en falta el qué, la agitación de esa tragedia concreta de la protagonista, su dolor, su obsesión, su pérdida. Disfruto a nivel intelectual pero quedo ayuno a nivel emocional.

En definitiva, muy sugerente y rigurosa propuesta cinematográfica (las repeticiones con sutiles variaciones, sus simetrías y asimetrías, sus contrastes, etc.), de impecable realización y acabado – aunque algo fría y cerebral, lo que quizás conlleva no alcanzar del todo el corazón del espectador. En todo caso, un obra recomendable, tanto más como que supone savia nueva en el ¿dolorido o doloroso? panorama del cine español.

Fdo: Antonalva

Abrazo el recuerdo

Abrazo el recuerdo

La segunda reseña la firma mi amigo JokinGonzález:

Where I lay my hat may not be my home

Justo cuando vengo todo feliz a reseñar este cortometraje veo que Antonalva ha hecho su trabajo mucho más puntual que yo. Moan…

Así que me quedo sin poder contaros que esta pieza de diez minutos me gustó. Rodada en blanco y negro, que si bien todos sabemos que es la mejor manera de disimular la falta de medios y presupuesto, sigue teniendo la capacidad de acentuar el drama, de mitigar todo artificio para que la historia y los personajes brillen en sí mismos.

Tampoco os diré que la película comienza lenta. Bastante lenta. Tras el inicial homenaje a Welles, te parece raro que nadie hable y esperas que en breve una voz rompa el ligero ruido ambiente que se percibe. A los dos minutos ya sabes que no, que ahí nadie va a soltar prenda y que más te vale estar atento si quieres enterarte de algo.

Tomando notas

Tomando notas

Pero no pasa nada. Es en torno a los cuatro o cinco minutos cuando caes en la cuenta de repente de que algo va mal. De que hay algo más allá de lo que ves. No se sabe exactamente lo que es, pero hay algo que no parece encajar (aparte del desnudo de la protagonista que, personalmente, me pareció fuera de lugar. ¿Tanto criticar al cine español de tetas y maricones y repetimos su esquema pero en corto? tsk, tsk… tirón de orejas al responsable). Es más o menos en ese momento cuando te hueles el final, pero te quedas a ver por dónde escapa el guionista.

Y, por supuesto, no os diré porque ya lo sabéis que el final es para incluirlo en los libros de texto. Cómo resolver en unos pocos segundos la historia, dando sentido a todo lo que has estado viendo minutos atrás. Lo que ya sabías, se confirma en una fracción de segundo, sin necesitar giros, explicaciones ni piruetas del lenguaje. Incluso todo eso que te parecía absurdo (¿qué coño hago yo viendo cómo esta tía se prepara una tortilla de patatas?) cobra sentido y se engrana con los pequeños detalles sembrados a lo largo de la cinta, redondeando el final (¿se puede decir cinta en la era del vídeo digital?).

Lo que sí podría decir es que, sin ser la opera prima del nuevo John Ford, sí que me ha gustado este vídeo más que otros de gente de mucho más renombre, abonada al cortometraje y los premios gafapasta (como Nacho Vigalondo y amiguetes del Segura, que tras una buena película consiguen colar mediocridades en las recopilaciones de la FNAC y Fotogramas a diestro y siniestro…)

Tres estrellas [sobre cinco] le daría si escribiese yo una reseña. Por lo bien resuelto que está el final, por no caer en el onanismo cinematográfico del director novel y por ajustar el metraje a unos correctos diez minutos (con la edad se agudiza mi déficit de atención). Se caen dos estrellas por lo predecible de la historia (aunque la resolución sea buena, no deja de ser contarte lo que ya sabes) , por el desnudo fuera de lugar (aunque, como en el destape, “lo justifique el guión”) y porque estoy seguro que las mejores películas de Iván Alonso-Solas todavía están por llegar.

Fdo: JokinGonzález

Dicho esto, abandono el hogar. Sigo en Madrid y sigo con mi trabajo, pero creativamente paso página. Ahora sí que siento que el proyecto ya está cerrado a todos los niveles, que le he dado y me ha dado todo lo que tenía que darse. He aprendido cosas que no tienen nada que ver con la creación artística, lecciones de vida. He conocido a gente que ahora son una presencia activa en mi vida. Abandono el hogar abriendo un puerta nueva pero sin cerrarla. Ahora entiendo el porqué de aquella sentencia famosa de un director de cuyo nombre no me acuerdo que decía algo así como “Rueda el proyecto que tengas. Lo que sea, aunque sea una mierda, pero ruédalo”.

¿Qué hora es?

¿Qué hora es?

Sí. Así es. Si te implicas de verdad, si te entregas, te llevará a lugares que ni tan siquiera imaginabas cuando estabas en casa bosquejando la idea en un cuaderno. Estoy en un momento desconocido para mi. Me siento vivo y maduro para afrontar cualquier proyecto audiovisual que emprenda. Pero no puede ser desde el mismo lugar. Nunca es desde el mismo lugar. El hogar fue un lugar confortable en el que empezar, sabiendo que es lo que quería contar y de qué modo lo quería contar, algo encorsetado todavía, sin margen para el riesgo o la improvisación, con las dudas propias de un lenguaje cinematográfico sin consolidar, sin estilo. Es pronto para ello. Pero sigo en marcha, aprendiendo aún cuando no soy consciente. ¿Qué diferencia hay pues con la etapa anterior? Pues que ahora quiero compartirlo con todos vosotros. Las impresiones que tenga como cineasta amante (¿no es más bonito que “amateur”?) intentaré plasmarlas aqui, quitándole todas las capas que pueda de intención, de filigrana, de pedantería y de egotismo. No lo hago para impresionar, ni para informar. Solo para regalar.

Allá vamos. Sed todos bienvenidos.

Titulos de credito

Títulos de crédito

 

He estado haciendo unos retoques al blog para que aparezca como entrada de inicio aquella en la que presento mi cortometraje, por si aquel que visita este lugar le interesa ver el corto y nada más. Le he incluido algunos fotogramas porque tanta palabra lo hacía algo seco. También he decidido prescindir de las entradas en las que hacía críticas de películas. Llevo tiempo sin escribir ninguna reseña y no sé cuando será la siguiente, pero si la publico no será en este blog, que de momento quiero que tome un cariz más personal. Espero que os guste.

A la luz de un candil

A la luz de un candil

Pero vamos a la faena. Algunos (unos pocos) se preguntarán dónde leches he estado metido todo este tiempo. La respuesta es sencilla: Escribiendo. Llevo enfrascado ya varios meses en la elaboración de mi primer proyecto de largometraje llamado “COLONOS”, un drama post apocalíptico en el que una joven superviviente incapaz de estar sola tendrá que hacer frente a un nuevo mundo en el que no encaja, sumergida en una naturaleza bella y salvaje que le es ajena, aprendiendo lo difícil que es empezar una nueva vida. El primer hito en este largo proceso es tener un primer borrador (convenientemente registrado para evitar sorpresas) que se pueda dar a leer para que, partiendo de ese punto, se puedan realizar todas la revisiones necesarias hasta tener un guión definitivo. En esa tarea puedes intervenir tú si quieres. No tienes más que enviarme un correo a mobemento@hotmail.com y te enviaré una copia del guión para que lo leas.

Todo el proceso desde que empecé a madurar la idea el año pasado hasta ahora ha sido apasionante. Y sorprendente. Por un lado porque te das cuenta de que sin la tozudez suficiente para que un ser caótico como yo se ponga erre que erre todos los días a escribir, la cosa no tira adelante. Es decir, constancia. Por otro lado ves que lo que es escribir escribir, es decir, el guión escena a escena con sus diálogos, no es más que una pequeña porción del proceso, la consecuencia de una elaborada y desarrollada planificación anterior, lo que tampoco garantiza un buen hilado del guión. Sorprendente es llegar a un punto en el que tienes un plan para tus personajes, pero ellos parecen tener vida propia y tiran para otro lado, no les gusta que los maniates y todos quieren protagonismo. En definitiva, que uno se da cuenta de lo que aprende cuando se pone en acción, a materializar las ideas y eso mismo te hace ver la línea del horizonte, lejana e imposible de alcanzar. Resulta a la vez apasionante y abrumador empezar a comprender todo lo que me queda por aprender todavía de este oficio.

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