Ha pasado bastante tiempo desde la última vez que asomé la cabeza a este lugar.

El 2008 no fue precisamente un ejercicio prolífico y fértil en cuanto a mi producción cinematográfica y me limité a contemplar como mi corto llamaba a todas las puertas posibles y a crear este blog, quizás con la intención de crear un hilo conductor en mi vida creativa que se dispersa con demasiada asiduidad. Pero ni así.

A finales de noviembre una persona muy cercana a mi aún estando a miles de kilómetros decidió que este mundo no merecía su existencia y se largó. Así, sin más. Su presencia en mi vida era un misterio para mi pues no comprendía bien hasta dónde llegaba su influencia en mi y el misterio se posterga con su repentina despedida. Desde entonces que he estado intentando entender sus motivos, como si pudiera encontrar en el interior de un cofre esa luz que ilumina todas las incertidumbres que la muerte de esta persona me deja. Ahora empiezo a entender que esa explicación no existe y que, en el supuesto de exisitir, tampoco sería satisfactoria.

Este hecho ha coincidido con (y provocado) mi ausencia total del mundo cibernético y no poca ausencia del mundo real. Me detuve para ponerme en marcha de nuevo. Sigo adelante.

Esta inconstancia ha repercutido directamente en mi proyecto de guión de largometraje y al que dediqué varias sesiones de trabajo a finales del año pasado. La idea sigue ahí y el trabajo también, pero lo siento como distante, como si no fuera mio. ¿Cómo prosigue uno con un proyecto, que no es más que una plasmación de tu visión del mundo, cuando este mundo y tu visión son agitados bruscamente?

Quizás es otro misterio que debo abrazar.